
Resguárdese mi alma noche fría,
De la cruel neblina del olvido,
Condena cruel que es mi destino,
El vivir un momento,
Para perecer después.
Lágrimas interminables he llorado,
En vana evasión de la soledad,
En brazos fríos me he guarecido,
Del silencio y del vacío,
En el cual vivo, por decir que vivo.
Más muerta en vida me encuentro,
He dejado mi existencia poco a poco en el camino,
Ese que he andado,
Sin poder dar marcha atrás,
Tratando de dejar todo en el olvido,
Sepultando todo con mi propia sangre.
Testigo soy, porque es mío,
De como este corazón herido,
Ha sido desgajado y pisado,
Por aquel y por muchos,
Que atrás se fueron quedando.
Testigos presénciales de esta masacre,
En sus rostros se dibuja la burla y el hastío,
Herejía pagana de los que dicen amar,
Sin entender siquiera lo que es dar,
Mucho menos el concepto de entregar,
Un poco de las sobras que les quedan,
En esos corazones petrificados y llenos de nada.
Por eso guárdame noche fría,
Que de esta hija que te ama,
Ya no queda casi nada......
Es hora de descansar.

Triste el camino que recorres pero más triste es saberte
ResponderEliminartan desilusionada ; no hay palabras para decir solo las lágrimas
que se vierten sin que se puedan detener
Tal vez el Cuervo tenga razón y los ángeles se ensombresen
ante tanto dolor y el demonio va ganando por millares la
partida
Un sentir sobrecogedor mi estimada compatriota y a pesar de ello
ResponderEliminarla entiendo por que es el mismo que me roe desde pequeño
Pero prefiero nada a recibir sobras , esas son las que realmente
destruyen lo que somos
Un abrazo fraterno niña
me entristecen tus palabras,
ResponderEliminarmucho.... ya te dije no mas lagrimas,
se te quiere mucho, male aunque no te conozca tanto como otros.
Duelen sus palabras. Pero me duele más saber que tengo una amiga derrumbada
ResponderEliminarque le cuesta caminar por la senda de la felicidad.
Un abrazo