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Una llamarada incandescente La vereda desfigurada, Muros imponentes inalcanzables, El duelo en la caravana. Marchan sin rostro las palabras, Viejos semblantes en siglos se agolpan, Nada tuve, nada he dejado, El tiempo desgranando a lo lejos. Mime el réquiem de la muerte Que suena eterno tras la montaña Las campanas de las iglesias Mudas, en un turbio silencio. Mime la danza del vampiro Que de lastima vive, arrinconado En las esquinas con su mascara De arlequín asesino de sonrisas Y la tonada baja del violín congela los corazones Desmedidos y jóvenes Arrancando lagrimas por sus cuellos Marcha fúnebre el réquiem de mime El arlequín frio, el triste títere De hilos plateados, que bebe de la Sangre inocente. Acumulando su infierno Desbordando melancolía Sus ojos se apagan, le dice Adiós al cielo. Y en el ultimo respiro La tonada alta del piano viejo Mientras los hilos jalan, al compas De la muerte del telón. Mime X el réquiem Del frio arlequín. El que escribe desde el fondo del silencio Zandor x
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triste y hermoso es este réquiem, sublime poema,ave Zandor.....( me ha gustado la foto un monton)
ResponderEliminarmuy bello Zandor, sabes me pregunto si el dia que estemos en nuestro lecho, antes de morir, veremos con miedo o regocijo la muerte, que opinas?
ResponderEliminarUn réquiem donde me identifico , tal vez por que somos demonios que caminamos
ResponderEliminaren el valle de las sombras con el lastre de lo vivido acuchillando el corazón diariamente
y abriendo antiguas heridas
Desconfiados , reptamos mimetizandonos para no dejar ver lo que somos y que la daga
vuelva por mas
Mi admiración compatriota
La espada guardada y las palmas danzando al son de de la admiracion .....saludos
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