viernes, 14 de agosto de 2009

Una realidad. Tu piensa lo que quieras....

 

Una habitación en un hotel rural a las afueras de un pueblo cuyo esplendor fue  en la edad media y el asesinato y las enfermedades eran lo cotidiano. Nuestra estadía en aquel lugar debía de ser corta.

Me retiré temprano, para cobijarme en aquella habitación que olía a recuerdos. La habitación era amplia, tenía una cama grande, un  baño y una pequeña mesa con un pequeño sillón de lectura. Esa noche había luna llena y una tenue luz amarillenta entraba por una pequeña ventana iluminando aquel espacio.

Me senté en aquel sillón, en silencio repasando uno a uno mis pensamientos y disfrutando de la soledad del momento.  Algo de aquella habitación me tenía desconcertado. Había algo que hacía que aquella habitación no fuera del todo acogedora.

Me acerqué a una vieja estantería donde los libros carcomidos por el  paso del tiempo y el polvo me indicaban que  aquel lugar no había sido usado durante mucho tiempo. Llamó mi atención un ejemplar de las mejores obras de Lorca. Tomé el libro entre mis manos y decidí abrirlo aleatoriamente. La poesía es una de las formas más bellas de expresar sentimientos, al igual que la música.

El libro se abrió por la pagina 126. Esta estaba señalada con una hoja doblada, no puse mucha resistencia a saciar la curiosidad y desdoblé aquel papel. Una letra grande de alguien que no estaba muy acostumbrado a escribir. Solo había escrita una palabra. “CUIDADO”.

Volví a dejar el papel como lo había encontrado y decidí dar por finalizado el día. Me fui al baño, me puse el pijama y me lavé los dientes. Una sensación de plenitud me lleno al cubrirme con las sabanas y cerré los ojos.

No paso mucho tiempo cuando escuché como si alguien estuviera en aquella habitación. Encendí la luz, pero allí no había nadie excepto yo. Volví a apagar la luz, pasaron segundos cuando percibí que algo se metía junto a mí en aquella cama. Noté su aliento en la nuca, frio y su  respiración rítmica. El miedo me tenia paralizada,deseaba encender la luz, pero temía que con el movimiento,  me pudiera hacer daño. Entonces note como me susurraba al oído, no entendí lo que me decía ó quizás no quise entenderlo.

Mi brazo se dirigió rápidamente a la lámpara, encendiendo la luz y fue entonces cuando la vi. Era una señora vestida de negro, pelo canoso y unos ojos negro cobalto que resaltaban en su tez blanca.

Y desapareció.

Me levanté de la cama de un salto y me volví a sentar en aquel sillón acurrucándome como si ese sillón fuera el único lugar seguro de aquella habitación. En cuanto el sol entró por aquella ventana el miedo se disipó. Sé que aquella señora tenía algo que decirme, pero mejor  en otra ocasión.

Siempre me habían gustado las historias de fantasmas. Esas que se cuentan entre amigos junto a los cementerios ó en noches de luna llena. Pero nunca pensé que a mí me pudiera ocurrir algo semejante.

 

 

6 comentarios:

  1. Fabuloso escrito, me hace recordar aquella noche que antes de dormir hice una invocacion y en la madrugada senti claramente la presencia de alguien a mi lado, y yo no podia moverme para nada.
    Tendre cuidado al leer las obras de Lorca, especialmente aquel que dice: "crei que era mozuela, cuando me la llevaba al rio" jajaja.

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  2. Magistral relato Novia , me dejaste pegada , hasta que no termine no podia dejar de leer
    Son mis historias preferidas
    Gracias por compartirla con nosotros; en verdad se extrañaban tus letras

    Un abrazo de mi corazón al tuyo

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  3. me ha encantado la historia, me recordo la vez que salte la tapia del cementerio con mi primo y unos amigos.

    Ave Novia.

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  4. Bellísimo relato de una realidad que muy pocos pueden apreciar pero que solo tú puedes contar
    Ave Novia

    Un abrazo oscuro y como ya dijeron me alegra que este de regreso

    Alexis

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  5. Gracias a todos, no saben las ganas que tenia de regresar de todo corazón.

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  6. Se te extrañaba , el escrito sin palabras excepcional

    Un abrazo y mi admiracion

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