lunes, 7 de septiembre de 2009

nada a cambio

 

Las cadenas crujían, en su siniestro tintineo, parecían gritar. La oscuridad solo era matizada por las enormes antorchas distribuidas a lo largo

De la habitación, que daban su reflejo a las terribles maquinas de tortura, de metal y madera, que le daban nombre a la habitación.

La respiración pesada, se mezclaba con el débil canto en latín de los monjes allí presentes, todo envuelto en los ya débiles quejidos de la victima, que

Amarrada con cadenas a una mesa, temblaba de frió y de miedo.

 

“admites, que pactaste con el diablo” Dijo desde un rincón, cubierto con una toga negra, el inquisidor “admites que le vendiste tu alma a cambio de oscuros poderes, que blasfemaste y renegaste a dios, sucumbiendo a las oscuras tentaciones, apartándote del camino de la luz, ¡admítelo!”

Su voz, era fría, glacial, inconmovible ante la horrorosa escena que delante de el ocurría, ante la sangre y las marcas en el cuerpo de la mujer acusada de bruja, cuyo único crimen fue el de curarle la enfermedad a un niño, utilizando hierbas que recogió del bosque.

 

“¡SI, SI, LO ADMITO!” grito la mujer, entre sollozos, en el final de sus fuerzas “admito ser una bruja… admito haber pactado con el

diablo… admito todo eso, pero por favor no sigan, no sigan…”

 

“llévenla a la plaza principal, debemos quemar una bruja, a la vista de todos, como advertencia. Somos discípulos de dios, el nos da la fuerza para luchar contra el diablo y sus concubinas.”

 

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Era de noche, en la plaza la gente se amontonaba alrededor de la futura hoguera, encima, una mujer atada a un poste esperaba su castigo. A través de la ropa se lograba ver las profundas marcas de la tortura, heridas aun sangrantes, golpes, quemaduras, actos divinos llevados a cabo por los monjes.

La mujer, se hubiera desplomado de no ser porque las sogas la mantenían sujeta al tronco, apenas podía mantener los ojos abiertos, mirando sin mirar, indiferente a los gritos e insultos que provenían de la muchedumbre, gritos de bruja, de puta, de muerte y arde.

 

A un costado, un soldado esperaba impaciente, a que le dieran la orden de arrojar la antorcha. El inquisidor desde más

atrás, disfrutaba de toda la escena, de los gritos, del futuro fuego que consumiría a la culpable “del fuego naces y en el fuego mueres” pensaba.

En el fondo, detrás de la muchedumbre, detrás de los gritos, una oscura figura contemplaba la escena, la noche le cubría el rostro, a no ser por los dos ojos fulminantes, llenos de odio, que parecían querer consumir a todos los presentes.

 

El inquisidor da la orden, el soldado acerca la llama a las pilas de madera y ramas, la mujer ve toda su vida en las lenguas ígneas que

empiezan a devorarlo todo, la muchedumbre grita, le arroja cosas, festeja en medio del frenesí de odio y muerte.

“Arde en la hoguera, demonio” piensa el inquisidor, sonriente, babeante ante las llamas y la mujer.

Y desde el fondo, la sombría silueta empieza a reír a carcajadas, y de su voz brotan maldiciones, conjuros de muerte, y riendo invoca demonios que brotan de las llamas de la hoguera, cientos de seres luminiscentes, ardientes, del profundo abismo, que atacan y mata, que arrastran hacia el fuego a todos los presentes.

Era el caos, el infierno encarnado, el inquisidor murió desmembrado por 4 enormes demonios, la sangre cubrió todo el pueblo, los gritos de las personas no lograban opacar Al Grito, a la risa del mismo diablo, que lo envolvía todo y provocaba la locura.

 

A veces, el demonio ayuda a las almas nobles, sin pedirles nada a cambio.

 

 

 

el rey de los desterrados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6 comentarios:

  1. Ayyyy esta mortal , pero una preguntis me kedo
    ¿La Mujer se salva ?
    Por ke en todo el despelote de llamas , muertos y sangre , no aclaraste eso
    Juju sino el diablo se hizo la fiesta y no ayudo a nadie
    Beshitossss

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  2. El cazador cazado. Jajaja perdón el inquisidor quemado.
    Genial rey consigues que sintamos las llamas del infierno.
    Saludos

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  3. cosa que como ficcion se repitio uno y otra vez en la antiguedad, inocentes quemados por barbaros que en nombre de alguna deidad, se autodenominaban inquicidores, pero esa es la historia misma de una institucion en decadencia, ahora por otra parte el relato es inquietante, desde su aprencion asta el momento del fuego y el desorden demoniaco, pero lo mas agradable de todo es el final, se pago la osadia con sangre, "pura", gracias rey por compartir este relato con nosotros.

    como dijo mi nona esta mortal.

    zandor x

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  4. me alegra que les guste, no estaba del todo convencido con este cuento, pero me arriesge y lo postie

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  5. perdon, me olvide, la mujer sovrevivio, se los digo yo, que estube presente esa noche

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  6. Este tipo de escritos no me gusta me desagrada leerlos
    no me refiero al tuyo que a sido muy gráfico con eso de
    que el inquisidor babeaba y maldecia , , si no que cuando los leo se me corta el cuerpo y me dan escalofrios pero aun asi
    mi enhorabuena as plasmado perfectamente la maldad y la rabia del verdadero diablo el inquisidor

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