|  En el altar de mi memoria En un siniestro desfiladero A puertas cerradas Con acero y veneno Estás No hay escapada Cielo perdido En donde los gritos son sofocados En tanto las lagrimas desfilan Sin cause Eres mía Dama de alabastro Fundida al averno de mis emociones Mi amor te custodiará Junto mi ego que te imposibilitará escapar Te amare a mi modo Funesto y morboso Doloroso y sacrílego Serás mía Porque tu existir es aquí conmigo Toda tú Me perteneces en cuerpo y alma Eres la gota única para mi amor demente Mi destino de resistencia En siempre maldita existencia Jamás morirás Unida a mí en eternidad Sombra de un alma que no tiene fin Que dejo de latir Y que ahora solo desea amar Vladimir Estrivöi |
no puedo imaginar peor infierno que ese
ResponderEliminarun escrito muy intenso
Impresionante y talentosa composición
ResponderEliminar¿Como no? Apaga la luz :P
ResponderEliminarno, ese infierno presente en el poema, es peor que mi infierno personal.
ResponderEliminarCaminas sobre ascuas a la sombra de la luna con letras de sangre
ResponderEliminarSin comprender que sin oxigeno, para nosotros; no existen colores, ni brilla el sol
*K