El día amanecía lluvioso, cubierto de negras nubes llorosas, que gemían en cada soplo de viento; pero esta tormenta, a diferencia de cualquier otra, era una tormenta sin fin que asolaba constantemente al pequeño pueblo de Sierra Negra, ahogándolo en un diluvio inacabable que inundaba las calles y las memorias de la gente.
Nadie recordaba el inicio de la húmeda maldición que los asediaba, tan solo sabían que ella estaba ahí, a veces en forma de llovizna, a veces bajo un potente aguacero de rugientes nubes y aplastante viento.
En este pueblo de lluvia eterna, los mas ancianos eran los encargados de custodiar el fuego que les daba luz y vida a cada uno de los habitantes; eran conocidos por todos como “los guardianes de la llama”. En cada oscuro amanecer, la gente iba en búsqueda de un trozo de ese fuego, cargándolo en negras vasijas de cerámica, objetos mágicos y sagrados según algunos, ya que impedían que el fuego se apagara, sin importar lo fuerte que lloviera.
Pero no solamente agua es lo que abundaba en el pueblo, también las leyendas chorreaban constantemente en cada reunión; algunas narraban historias sobre lejanos lugares en los que la lluvia ocurría una vez cada tanto, donde los días eran calidos y luminosos y las noches oscuras y cubiertas de estrellas. Pero entre todos los mitos, los que mas se narraban eran los del origen de la llama sagrada que protegían los Ancianos con tanto recelo; una de esas leyendas cuenta que esa hoguera provenía de una hoguera mucho mayor, echa en los antiguos tiempos, con la que se busco espantar a las nubes, bajo amenaza de prenderlas fuego.
Pero la historia más popular, era aquella en la que el primer anciano, construyo una altísima escalera, con la que llego hasta el cielo, para robarle 4 rayos de luz al astro rey.
Sea cual sea la verdad, los Ancianos siempre decían lo mismo, cuando alguien iba en búsqueda de un poco de calor.
“Solo tenemos esto, recuerdo de un recuerdo de lo que antes era el sol”
el rey de los desterrados
Ohhhhh pues un reto muy especial, un reto a ti mismo en medio de la oscuridad de tu imaginación escondida
ResponderEliminarTal vez la llama sea la clave para descubrir la cueva donde la musa perdida reside prisionera de algún orco secuestrador
Me gusto
Solo tenemos esto, recuerdo de un recuerdo de lo que antes era el sol
ResponderEliminarY no sabes cuanto ayuda el recuerdo , permite que creamos que hay un mañana
Adelante joven, que su musa sigue estando
Mágico relato , me alegra leerte :)
ResponderEliminarUn abrazo Iansa
Chaval lo que rescato de tu relato es que la musa es una casquivana a quien debemos mantenerle firme las riendas
ResponderEliminarNada de aflojar ahora que la tienes tomada de los faldones, la época dorada volverá