viernes, 29 de abril de 2011

Pecado

Rezo a diario en mi celda
nadie alcanza a imaginar
la magnitud de mi pecado
la lascivia es ahora mi sombra

¡Ay de mi !
el deseo arde , palpita
anulando mi voluntad
tomando por entero mi cuerpo
voces en la lejanía
creo escuchar ,me invitan
entre susurros y jadeos
me persiguen pensamientos
donde el regocijo de la carne
la excitacion , el sudor
me enloquecen y cautivan.

Es ahí cuando el hábito
me empieza a sofocar
solas se mueven mis manos
tormento del alma mía
ni el diablo ni el señor
apaciguan mis angustias.

Delator es el brillo
de la lujuria en mi mirada
y mis pechos  son ahora
sendero hacia el sepulcro
donde entierro mis pasiones .

2 comentarios:

  1. Interesante postura la expresada en su poema , puede que más común de lo que pensamos
    Me gusto bastante

    ResponderEliminar