Rezo a diario en mi celda nadie alcanza a imaginar
la magnitud de mi pecado
la lascivia es ahora mi sombra
¡Ay de mi !
el deseo arde , palpita
anulando mi voluntad
tomando por entero mi cuerpo
voces en la lejanía
creo escuchar ,me invitan
entre susurros y jadeos
me persiguen pensamientos
donde el regocijo de la carne
la excitacion , el sudor
me enloquecen y cautivan.
Es ahí cuando el hábito
me empieza a sofocar
solas se mueven mis manos
tormento del alma mía
ni el diablo ni el señor
apaciguan mis angustias.
Delator es el brillo
de la lujuria en mi mirada
y mis pechos son ahora
sendero hacia el sepulcro
donde entierro mis pasiones .
Interesante postura la expresada en su poema , puede que más común de lo que pensamos
ResponderEliminarMe gusto bastante
Gracias por sus palabras
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