martes, 3 de mayo de 2011

no hay luz al final de este túnel


El laberinto era inmenso, cientos de kilómetros de roca gris, de escaleras

a la nada, de puertas y ventanas que daban a una pared, de habitaciones

dentro de habitaciones.

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 Todos los caminos llevaban al mismo final, una inmensa grieta en la roca, que

daba paso a una oscuridad impenetrable. “no hay luz al  final de este túnel”

pensó ella, mientras cruzaba el negro portal.

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 Pasos que se multiplicaban infinitamente, como si un ejercito de muertos

la estuviera siguiendo; tan solo podía seguir caminando hacia delante, tanteando

con las manos la fría roca del túnel. Un escalofrío le recorrió la espalda.

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 …ahí estaba, el  final del túnel…

y una escalera…

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 Serpenteando en espiral, la escalera se hundía más y más.

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 Grito y grito, araño las paredes buscando una salida, se arranco los pelos

 mientras maldecía a la muerte, que tardaba tanto en llegar.

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 La muerte llego, aunque ya era demasiado tarde.

 

el rey de espadas

3 comentarios:

  1. Me gusto , una visión particular de la muerte, una visión tenebrosa te dire

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  2. Me recordó a un escrito tuyo de hace tiempo
    de un agujero hacia el fondo de la tierra o algo así
    solo que en ese el final fue abierto .
    Este es mas claustrofóbico

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  3. Bien chaval, un morboso relato donde las obsesiones quedan al descubierto

    Nuestro temores dan nuestras mejores obras

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