En lo alto de una colina cubierta de hierbas, los restos en ruinas de un antiguo templo, descansan contemplando el cielo, sintiendo el frio viento que sube y corretea a través de las pocas columnas que aún se mantienen en pie, algunas tambaleantes, otras firmes y orgullosas desafiando al tiempo y las tempestades; Consiente el templo de que el fin, su fin, estaba cerca, con la lenta pero firme voluntad de la piedra, tallo en su columna más firme todo aquello que conocía, todos los pasos que sus lozas habían soportado, todas las palabras que se escucharon bajo sus arcos y todas las vidas vividas dentro de él.
El tiempo, cuya voluntad es más lenta y firme que la de la roca, consumió cada roca y ladrillo hasta que solamente permaneció en pie, ahí en la cima de la colina, la columna que contenía todo el conocimiento. Los ocasionales viajeros que recorrían aquellas viejas tierras, no podían evitar pasar la noche bajo el amparo de la columna, durmiendo a sus pies y despertándose más sabios.
“Es como si ella te hablara, en sueños, y te contara cosas que ya nadie recuerda…” dijo alguien, hace mucho tiempo.
el rey de los desterrados
Me ha emocionado y el final me recordó algo que leí hace tiempo
ResponderEliminarsobre como Tutmosis dormía a los pies de la Esfinge y esta
le hablaba en sueños
Un abrazo :)
Muy hermoso , en tres párrafos dejaste todo muy claro ...cierro los ojos y mi imaginación vuela ...
ResponderEliminarUn beso , corazón