|  Alejandro Magno, el iniciado  Probablemente fue concebido mediante un rito de sexo sagrado. Su nacimiento estuvo rodeado de prodigios y recibi처 su iniciaci처n en los cultos mist챕ricos a los trece a챰os.El misterio rodea la figura de Alejandro Magno. No s처lo fue un alto iniciado, sino un aut챕ntico elegido. Su genio concibi처 el primer proyecto de 짬globalizaci처n쨩 de la historia: una administraci처n que ordenara la convivencia de todos los hombres. Pero su estrella ser챠a tan fulgurante como fugaz. Naci처 en el 356 a.C. y falleci처 en el 323 a.C., a los 33 a챰os. En poco m찼s de una d챕cada cre처 un imperio que se extend챠a desde el Mediterr찼neo oriental hasta la India, abarcando m찼s de 5 millones de km2. Si su existencia no estuviese documentada s처lidamente, dir챠amos que su perfil no corresponde al de un hombre, sino a un semidi처s legendario. Su vida es una prueba irrefutable de que, en algunas ocasiones excepcionales, los mitos encarnan y se transforman en historia.
La alquimia de la sangre
En la procreaci처n de Alejandro tiene especial protagonismo la magia. Los antiguos cultos mist챕ricos de la H챕lade hab챠an dado lugar a una alquimia de sangre escogida en sus progenitores. Su padre, el rey Filipo II de Macedonia, proven챠a de una estirpe solar, entre cuyos ancestros mitol처gicos se contaba H챕rcules. El territorio de su reino se situaba al norte del Olimpo, la morada de los dioses griegos. En la ladera septentrional de este monte sagrado de 3.000 m de altura, la tradici처n situaba la residencia de las musas y la tumba de Orfeo, el dios m첬sico, cuyos misterios constituyeron una de las m찼s prestigiosas iniciaciones en la antig체edad.  En esta tierra prosperaron los macedonios, un pueblo dorio con rasgos 챕tnicos bien definidos: complexi처n robusta, elevada estatura, cabellera rubia y ojos azules.
En el a챰o 356 a.C., Filipo acudi처 a la isla de Samotracia, sede de los Misterios de los cabirios, adoradores de Hefestos, el dios herrero, y de las deidades enanas de la fertilidad, cuyos cultos se mezclaban con el de Dionisos. El monarca macedonio fue recibido con los honores debidos a su prestigio e iniciado. Estos ritos persegu챠an la comunicaci처n con los dioses luminosos del cielo y con los del inframundo a trav챕s del trance ext찼tico, que llegaba en la culminaci처n de pr찼cticas de exaltaci처n y desenfreno sexual.
En el curso de estos cultos se invocaba a los antepasados en ceremonias protagonizadas por el fuego sagrado. Los oficiantes apagaban y encendían hogueras, alimentadas con lumbres llevadas desde el santuario del dios Apolo, en Delfos. Y como vimos, también veneraban al Sol subterráneo, simbolizado por las fraguas de Hefestos, el patrón de los metalúrgicos que Roma veneró en la imagen de Vulcano y en cuya tradición nació la alquimia. Si a todo esto añadimos el culto a Dionisos –el dios de la fertilidad, la embriaguez y la locura sagrada, con su cortejo de sátiros y bacantes danzando al son de la flauta agreste–, es evidente que nos hallamos en un ambiente religioso en el cual la magia sexual no podía estar ausente. 
En este escenario iluminado por las hogueras sacras y animado por la vibraci처n febril de tambores y liras, Filipo qued처 fascinado por una joven sacerdotisa de salvaje belleza que danzaba fren챕ticamente, con su cuerpo envuelto en serpientes. Esta bacante ritual era Polixena, hija del difunto monarca Neptolemo I de Epiro, una tierra que oficiaba un antiguo culto tracio al dios mist챕rico Sabazio, ya asimilado por Dionisos, y que era c챕lebre por el or찼culo de Dodona. La princesa Polixena tambi챕n veneraba a Zeus-Am처n, fusi처n del dios supremo del Olimpo griego con el del antiguo Egipto. Zeus representaba el aspecto temible del fuego celeste como portador del rayo, mientras que Am처n-Ra (el Oculto), simbolizaba su aspecto luminoso como Sol ben챕fico. 
Tambi챕n el linaje de esta sacerdotisa atesoraba una sangre real que se consideraba divina, porque se remontaba al semidi처s Aquiles, cuyo hijo se hab챠a unido con Andr처maca, la viuda de H챕ctor, fundiendo la estirpe de origen celeste que reivindicaban los aqueos con la de los troyanos en la l챠nea de sangre real de la princesa Polixena. 
Nos encontramos, por tanto, en un importante lugar de poder, sede de cultos y ritos sexuales de la fertilidad, en el cual se conocieron estos dos iniciados en los antiguos misterios que se consideraban descendientes de deidades.
Un nacimiento divino 
Cuando Filipo regres처 a Macedonia se llev처 consigo a Polixena, a quien despos처. Al a챰o siguiente naci처 Alejandro III de Macedonia. Realmente, ser챠a extra챰o que sus padres iniciados no lo concibieran mediante ritos de magia sexual. Sobre todo, porque existen muchos indicios documentales de ello.
Al casarse con Filipo, Polixena cambió su nombre por el de «Myrtale» (una ninfa, deidad de la naturaleza asociada a la primera iniciación de Alejandro). El día del nacimiento de éste, adoptó el de «Olimpia» (morada de los dioses). Años más tarde, volvería a cambiar su nombre por el de Estratonice (una forma de la diosa Afrodita) en defensa de legitimidad de su nieto Alejandro IV –hijo de Alejandro y la princesa afgana Roxana– como heredero del trono. ¿Estamos ante indicios de que así encarnaba una función ritual distinta en cada caso? No lo sabemos. Pero ella misma sostuvo que Alejandro no era hijo de Filipo, sino del propio Zeus-Amón, encarnado en una serpiente que se había deslizado en su lecho. También inculcó esta firme convicción en su hijo. La serpiente sagrada enlazaba con su antepasado Aquiles, nombre que proviene del término echis y significa serpiente. Al quedar encinta de Alejandro, Olimpia soñó que el rayo de Zeus –zig zag evocador de la serpiente celeste o de luz– la abrasaba antes de extenderse y envolver la Tierra.  
Pero no estamos ante una simple fantas챠a de su temperamento m챠stico. Lo confirma el sue챰o que tuvo Filipo durante la misma noche del nacimiento de su hijo. Seg첬n confi처 el rey a los adivinos de su corte, 챕l so챰처 que un sello con el signo de Leo cerraba el sexo de Olimpia, impidi챕ndole unirse a ella. Alejandro naci처 con el Sol en Leo y teniendo como ascendiente a Aries, el signo de Am처n. De modo que tambi챕n Filipo compart챠a la misma expectativa de Olimpia y el sentimiento de que, al menos en calidad de una paternidad simb처lica, el Cielo hab챠a participado en la concepci처n y nacimiento de su hijo.
  El alumbramiento se produjo a medianoche. En la víspera, dos águilas se habían posado sobre el tejado de la habitación de Olimpia y, cuando ella dio a luz, la tempestad estalló con profusión de truenos y relámpagos sobre la tierra, sacudida por un fuerte seísmo. Aquella misma noche se incendió al Templo de Artemisa en Éfeso, un signo que los adivinos de Filipo interpretaron como el anuncio del advenimiento de un niño con corazón de león (Leo), cuya antorcha incendiaría todo Oriente. 
El or찼culo de Am처n
Tambi챕n hay otro detalle muy sugestivo. El or찼culo de Dodona en Epiro, el de Apolo en Delfos y el de Am처n-Ra en el oasis de Siwa, manten챠an entre s챠 un v챠nculo 챠ntimo, hasta el extremo de ser considerados gemelos. Alejandro interrumpi처 su campa챰a de Oriente, subordinando los imperativos militares a los m챠sticos para peregrinar al santuario de su padre Am처n en Siwa, donde los sacerdotes egipcios le recibieron como a un Hijo del Gran Dios, revel찼ndole el secreto de su destino. Para llegar se hab챠a abierto el camino de Egipto a trav챕s de Gaza. Despu챕s, peregrin처 a pie durante ocho d챠as, recorriendo 300 km de llameante desierto para hasta alcanzar el Templo, en cuyo santuario pudo visitar la imagen de Am처n: un betilo o meteorito, que los antiguos denominaban 짬piedras del rayo쨩 porque ca챠an del cielo.
   Según Plutarco –quien recogió fuentes hoy perdidas–, durante esta peregrinación el dios se manifestó con signos propicios como la lluvia, muy rara en el desierto. También en el hecho de que Alejandro se perdiera y dos serpientes le mostraran el camino hacia Siwa. Aunque sean legendarios, estos detalles indican que Alejandro vivió su visita al oráculo de Amón como una peregrinación saludada por los dioses. Todo este itinerario estuvo jalonado por batallas precedidas por consagraciones solemnes a las deidades, con sacrificios y ceremonias en las cuales, en ocasiones, él ofició personalmente como sacerdote. Y lo que explica esta ruta no es la conquista de Persia, sino la liberaración de Egipto. Allí obtendría la legitimación para investirse como vengador divino del país del Nilo. Sólo entonces, reconocido en calidad de tal, se lanzó contra el Imperio persa.
 짬El Horus viviente쨩
Los egipcios nunca le vieron como a un invasor, sino como un libertador. Alejandro acept처 la corona que le ofreci처 el clero de Menfis y fue coronado como rey del Alto y del Bajo Egipto, con todos los atributos de la monarqu챠a fara처nica. Este acto que lo erigi처 en un 짬Horus viviente쨩 y confiri처 car찼cter sagrado a sus conquistas posteriores, fue el final de ese proceso comenzado con su peregrinaci처n al santuario de Am처n en Siwa.   
Alejandro escribi처 a su madre Olimpia, prometi챕ndole confiarle el or찼culo del dios a su regreso. Es probable que lo hiciese, dado lo unidos que estuvieron siempre, pero ninguno de los dos confi처 a nadie este secreto y se lo llevaron a la tumba. Sobre esa revelaci처n nada sabemos de cierto. Las versiones que circularon sobre cu찼les fueron las preguntas efectuadas por Alejandro carecen de credibilidad hist처rica. En realidad, lo 첬nico seguro es que, al parecer, este or찼culo de Am처n funcionaba como un enorme tablero oval de oui-ja, sobre el cual unos oficiantes realizaban movimientos rituales bajo las 처rdenes del consultante, asumiendo el papel de signos que interpretaban los sacerdotes.
 Finalmente, existe una leyenda persa que también apunta a una procreación ritual. Según ésta, Alejandro habría sido engendrado por el faraón-mago Nectanbeo, quien se habría trasladado a Macedonia para dirigir la liturgia que daría a Olimpia un hijo-héroe, de la simiente de Zeus-Amón y también habría planificado la unión sagrada para que «el niño mágico» naciese cuando los astros alcanzaran la conjunción adecuada. Aunque esta atribución de paternidad al faraón es muy poco probable –Nectanbeo huyó de Egipto ante la invasión persa y se exilió cuando Alejandro ya tenía 13 años–, es evidente que su carácter legendario se inspiró en una convicción muy difundida entre los contemporáneos del gran rey macedonio, según la cual su procreación no había sido profana, sino fruto de un rito de sexo sagrado.
 En cualquier caso, Siwa no fue ni mucho menos la única ocasión en que Alejandro subordinó su actividad político-militar al imperativo religioso. Lo hizo siempre. También visitó el oráculo de Delfos para consultar a la pitonisa, antes de lanzarse a la conquista de Oriente. Y peregrinó a la tumba del gran Aquiles –su semidivino ancestro materno–, donde dejó en ofrenda sus armas y lloró por el héroe, sin olvidar detenerse en Ilión para realizar una ofrenda a la Atenea troyana. Alejandro no fue un monarca guerrero de gestos piadosos, sino un iniciado cuya vida se regía por objetivos psicoespirituales en función de su misticismo. Seguramente, también concebía la guerra como lance ritual de su vía iniciática.   
La educaci처n que recibi처 desde su infancia confirma este cuadro. Olimpia lo instruy처 en astrolog챠a y en el arte de la adivinaci처n por el fuego y el vuelo de los p찼jaros (ornitomancia). Tambi챕n le prepar처 para una primera y temprana iniciaci처n. A los 13 a챰os, Alejandro viaj처 a Mencia para ser iniciado en los misterios 처rficos, en la gruta de las ninfas, lugar de poder muy evocador del nombre ritual que adopt처 su madre para alumbrarlo.  Las poderosas impresiones del rito secreto marcaron su sensibilidad, ya preparada por su institutriz L찼nice, que le descubri처 el mundo de los poemas hom챕ricos y lo introdujo en las tragedias de Eur챠pides. Desde ni챰o se aficion처 a la lectura y concibi처 que era su deber emular a los h챕roes hom챕ricos, sobre todo a su admirado Aquiles. Entonces, tanto la Il챠ada como las tragedias griegas eran consideradas obras sagradas, no literarias. El t챕rmino 짬tragedia쨩 significa literalmente 짬canci처n del macho cabr챠o쨩 y, precisamente, se origin처 en las festividades religiosas del culto a Dionisos.
 Al mismo tiempo, su padre se ocup처 de que recibiera una estricta preparaci처n pol챠tica, atl챕tica y militar. En estas disciplinas tuvo como preceptor a Le처nidas, formaci처n completada en una aut챕ntica academia, en Mieza. El pr챠ncipe adolescente regres처 al hogar a los 14 a챰os. En esta etapa de su educaci처n tuvo como preceptor a Arist처teles, que estimul처 su inter챕s en la medicina, zoolog챠a, bot찼nica, historia, filosof챠a y geograf챠a, poniendo la piedra de toque a su formaci처n.
 En esos años sus padres se distanciaron. El mujeriego Filipo –que tuvo siete esposas– se casó con una joven aristócrata macedonia y marginó a Olimpia. Pero el joven Alejandro tomó partido por su madre. Cuando Olimpia fue desterrada la acompañó y no regresó sin ella. También es evidente que heredó su temperamento impulsivo, su profundo misticismo y su tendencia a actuar siguiendo sus propias intuiciones.

Como lo ocurrido con Bucéfalo; al caballo, consiguió hacerle girar suavemente la cabeza para que mirara al Sol y estuvo acariciándolo y susurrándole. Después, lo montó y emprendió un galope victorioso. Hay quien considera legendario este episodio. Pero el enorme afecto que profesaba Alejandro por Bucéfalo está documentado. En Gaugamela, cuando se jugaba toda su suerte en una batalla decisiva, se ocupó personalmente del cuidado de Bucéfalo, ya viejo. Además, el joven dio muy pronto suficientes pruebas de sus enormes dotes de mando y persuasión. DebÃa tener un fuerte carisma para que los generales de Filipo le adoraran cuando sólo tenÃa 16 años.
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mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm Mi nombre se lo debo a el, mi padre me puso Alejandro en honor a Alejandro Magno.
ResponderEliminarInteresante este tema de Alejandro Magno. Se que cuando Alejandro estaba regresando a Babilonia, unos adivinos le dijeron que no entrara a la ciudad, porque sino, no saldria con vida de ella. Pondre a investigar sobre este tema que me apasiona. Gracias Nuit, te amo
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