EL MONTE SHASTA
Los indios hopi afirman que sus antepasados proceden de unas tierras hundidas en un pasado remoto en lo que hoy es el oc챕ano Pac챠fico. Y que quienes les ayudaron en su 챕xodo hacia el continente Americano fueron unos seres de apariencia humana que dominaban la t챕cnica del vuelo y la de la construcci처n de t첬neles e instalaciones subterr찼neas. Los hopi estan asentados hoy en d챠a en el estado de Arizona, cerca de la costa del Pac챠fico.
Entre ellos y la costa, se halla el estado de California. Y en el extremo norte de este estado existe un volc찼n nevado, blanco, llamado Shasta. Las leyendas indias del lugar explican que en su interior se halla una inmensa ciudad que sirve de refugio a una raza de hombres blancos, dotados de poderes superiores, supervivientes de una antiqu챠sima cultura desaparecida en lo que hoy es el oc챕ano Pac챠fico. El 첬nico supuesto testigo que accedi처 a la ciudad, el m챕dico Dr. Doreal, afirm처 en 1931 que la forma de construcci처n de sus edificios le record처 las construcciones mayas o aztecas.
El nombre Shasta no procede del ingl챕s, ni de ninguno de los idiomas ni dialectos indios. En cambio, es un vocablo s찼nscrito, que significa "sabio", "venerable" y "juez". Sin tener noci처n del s찼nscrito, las tradiciones indias hablan de sus inquilinos como de seres venerables que moran en el interior de la monta챰a blanca por ser 챕sta una puerta de acceso a un mundo interior de antig체edad milenaria.
Notificaciones m찼s recientes de los habitantes de la cercana colonia de le챰adores de Weed refieren apariciones espor찼dicas de seres vestidos con t첬nicas blancas que entran y salen de la monta챰a, para volver a desaparecer al tiempo que se aprecia un fogonazo azulado.
Narraciones recogidas de los indios sioux y apaches confirman la convicci처n de los hopi y de los ind챠genas de la regi처n del monte Shasta, de que en el subsuelo del continente americano mora una raza de seres de tez blanca, superviviente de una tierra hundida en el oc챕ano. Pero tambi챕n mucho m찼s al norte, en Alaska y en zonas m찼s norte챰as a첬n, esquimales e indios hablan una y otra vez de la raza de hombres blancos que habita en el subsuelo de sus territorios.
UNA CIUDAD BAJO LA PIRAMIDE Descendiendo hacia el Sur, recogí en la primavera de 1977 en México la creencia de que bajo la pirámide del Sol en Teotihuacán (la "ciudad de los dioses"), se esconde por el lado opuesto de la corteza terrestre —o sea en el interior del subsuelo— una ciudad en la cual se afirma que se halla el dios blanco.
ResponderEliminar400 EDIFICIOS VIRGENES Si de aqu챠 nos traladamos a la pen챠nsula del Yucat찼n, hallaremos en su extremo norte, oculta en la espesura de la selva, una ciudad descubierta en 1941 que se extiende sobre un 찼rea de 48 km2, y que guarda en el silencio del olvido m찼s de 400 edificios que en alguna 챕poca remota conocieron esplendor. Fue hallada por un grupo de muchachos que, jugando en las inmediaciones de una laguna en la que sol챠an ba챰arse, se toparon con un muro de piedras trabajadas, oculto por la vegetaci처n. No teniendo los mexicanos recursos suficientes para acometer la exploraci처n del lugar, requirieron ayuda norteamericana, acudiendo dos arque처logos especializados en cultura maya, adscritos al Middle American Research Institute de la Universidad de New Orleans. Tambi챕n ellos determinaron que el proyecto de limpieza y estudio de la enorme ciudad sobrepasaba sus posibilidades, por lo que habr챠a que crear una asociaci처n con otras entidades. La guerra logr처 que el proyecto fuera moment찼neamente archivado. Hasta que, en 1956, la Univerisdad de New Orleans, asociada esta vez con la National Geographic Society y con el Instituto Nacional de Antropolog챠a de M챕xico reemprendi처 las investigaciones. Andrews, el arqueólogo que dirigía la expedición, se dedicó —mientras el equipo de trabajadores comenzaba la desobstrucción de las edificaciones— a recoger informaciones entre los indios de la región. Un chamán le hizo saber que la ciudad se llamaba Dzibilchaltún, palabra que era desconocida en el idioma maya local, y que la laguna era llamada Xlacah, cuya traducción sería "ciudad vieja".
ResponderEliminarEL EMPERADOR DEL UNIVERSO Nos vamos a la otra costa de M챕xico, ligeramente m찼s al Sur. En Jalisco, y a unos 120 km tierra adentro del cabo Corrientes, cuentan los ind챠genas que se oculta un templo subterr찼neo en el que anta챰o fue venerado el 'emperador del universo'. Y que, cuando finalice el actual ciclo evolutivo, volver찼 a gobernar la Tierra con esplendor el antiguo pueblo desplazado. Tal afirmaci처n guarda relaci처n con el legado que encierran los pasadizos de Tayu Wari, en la selva del Ecuador.
ResponderEliminarLAS LAMINAS DE ORO DE LOS LACANDONES De aqu챠 hacia el Sur, al estado mexicano de Chiapas, junto a la frontera con Guatemala. All챠 moran unos indios diferentes, de tez blanca, por cuyos secretos subterr찼neos ya se hab챠a interesado en marzo de 1942 el mismo presidente Roosevelt. Pues cuentan los lacandones que saben de sus antepasados que en la extensa red de subterr찼neos que surcan su territorio, se hallan en alg첬n lugar secreto unas l찼minas de oro, sobre las que alguien dej처 escrita la historia de los pueblos antiguos del mundo, am챕n de describior con precisi처n lo que ser챠a la Segunda Guerra Mundial, que implicar챠a a todas las naciones m찼s poderosas de la Tierra. Este relato llega a o챠dos de Roosevelt a los pocos meses de sufrir los Estados Unidos el ataque japon챕s a Pearl Harbor. Semejantes planchas de oro guardan estrecha relaci처n, igualmente, con las que luego veremos se esconden en los citados t첬neles de Tayu Wari, en el Oriente ecuatoriano.
ResponderEliminar50 KM DE TUNEL Prosigamos hacia el Sur. El paso siguiente que se da desde Chiapas pisa tierra guatemalteca. En el a챰o 1689 el misionero Francisco Antonio Fuentes y Guzm찼n no tuvo inconveniente en dejar descrita la "maravillosa estructura de los t첬neles del pueblo de Puchuta", que recorre el interior de la tierra hasta el pueblo de Tecpan, en Guatemala, situado a unos 50 km del inicio de la estructura subterr찼nea.
ResponderEliminarA MEXICO EN UNA HORA A finales de los 40 del siglo pasado apareci처 un libro titulado Incidentes de un viaje a Am챕rica Central, Chiapas y el Yucat찼n, escrito por el abogado norteamericano John Lloyd Stephens, que en misi처n diplom찼tica visit처 Guatemala en compa챰챠a de su amigo el artista Frederick Catherwood. All챠, en Santa Cruz del Quich챕, un anciano sacerdote espa챰ol le narr처 su visita, a챰os atr찼s, a una zona situada al otro lado de la sierra y a cuatro d챠as de camino en direcci처n a la frontera mexicana, que estaba habitada por una tribu de indios que permanec챠an a첬n en el estado original en que se hallaban antes de la conquista. En conferencia de prensa celebrada en New York tiempo después de la publicación del libro, añadió que, recabando más información por la zona, averiguó que dichos indios habían podido sobrevivir en su estado original gracias a que —siempre que aparecían tropas extrañas— se escondían bajo tierra, en un mundo subterráneo dotado de luz, cuyo secreto les fue legado en tiempos antiguos por los dioses que habitan bajo tierra. Y aport처 su propio testimonio de haber comenzado a desandar un t첬nel debajo de uno de los edificios de Santa Cruz del Quich챕, por el que en opini처n de los indios antiguamente se llegaba en una hora a M챕xico.
ResponderEliminarEL TEMPLO DE LA LUNA En octubre de 1985 tuve ocasión de acceder junto con Juan José Benítez, con los hermanos Vilchez y con mi buena amiga Gretchen Andersen —que, dicho sea de paso, nació al pie del monte Shasta en el que inicié este artículo— a un túnel excavado en el subsuelo de una finca situada en los montes de Costa Rica. Nos internamos en una gran cavidad que daba paso a un t첬nel artificial que descend챠a casi en vertical hacia las profundidades de aquel terreno. Los lugareños —que estaban desde hace años limpiando aquel túnel de la tierra y las piedras que lo taponaban— nos narraron su historia, afirmando que al final del mismo se halla el "templo de la Luna", un edificio sagrado, uno de los varios edificios expresamente construídos bajo tierra hace milenios por una raza desconocida, que de acuerdo con sus registros había construído una ciudad subterránea de más de 500 edificios.
ResponderEliminarLA BIBLIOTECA SECRETA Y ya bastante más al Sur, me interné en 1986 en solitario en la intrincada selva que, en el Oriente amazónico ecuatoriano, me llevaría hasta la boca del sistema de túneles conocidos por Los Tayos —Tayu Wari en el idioma de los jívaros que los custodian—, en los que el etnólogo, buscador, aventurero y minero húngaro Janos Moricz había hallado años atrás, y después de buscarla por todo el subcontinente sudamericano, una auténtica biblioteca de planchas de metal. En ellas, estaba grabada con signos y escritura ideogr찼fica la relaci처n cronol처gica de la historia de la Humanidad, el origen del hombre sobre la Tierra y los conocimientos cient챠ficos de una civilizaci처n extinguida.
ResponderEliminarLAS CIUDADES SUBTERRANEAS DE LOS DIOSES Por los testimonios recogidos, a partir de all챠 part챠an dos sendas subterr찼neas principales: una se dirig챠a al Este hacia la cuenca amaz처nica en territorio brasile챰o, y la otra se dirig챠a hacia el Sur, para discurrir por el subsuelo peruano hasta el Cuzco, el lago Titicaca en la frontera con Bolivia, y finalmente alcanzar la zona lindante a Arica, en el extremo norte de Chile. De acuerdo por otra parte con las informaciones minuciosamente recogidas en Brasil por el periodista alem찼n Karl Brugger, con cuyo asesinato en la d챕cada de los 80 desaparecieron los documentos de su investigaci처n, se hallar챠an en la cuenca alta del Amazonas diversas ciudades ocultas en la espesura, constru챠das por seres procedentes del espacio exterior en 챕pocas remotas, y que conectar챠an con un sistema de trece ciudades ocultas en el interior de la cordillera de los Andes.
ResponderEliminarLOS REFUGIOS DE LOS INCAS Enlazando con estos conocimientos, sabemos desde la 챕poca de la conquista que los nativos ocultaron sus enormes riquezas bajo el subsuelo, para evitar el saqueo de las tropas espa챰olas. Todo parece indicar que utilizaron para ello los sistemas de subterr찼neos ya existentes desde much챠simo antes, constru챠dos por una raza muy anterior a la inca, y a los que algunos de ellos ten챠an acceso gracias al legado de sus antepasados. Posiblemente, el desierto de Atacama en Chile sea el final del trayecto, en el extremo Sur. Estamos hablando pues, al final del trayecto, de la zona que las tradiciones de los indios hopi citados al inicio de esta artículo —allá arriba en la Arizona norteamericana—, señalan como punto de arribada de sus antepasados cuando —ayudados por unos seres que dominaban tanto el secreto del vuelo como el de la construcción de túneles y de instalaciones subterráneas—, se vieron obligados a abandonar precipitadamente las tierras que ocupaban en lo que hoy es el océano Pacífico. Pero la localización de las señales concretas —que existen—, el desciframiento adecuado de sus claves correctoras —que las hay—, así como la decisión de dar el paso comprometido al interior, es —como siempre sucede en todo buscador sincero— una labor tan comprometida como intransferible.
ResponderEliminarPirateado de la cueva de la reyna krystia
ResponderEliminarinteresante informe manlutru, aunque me dio mala espina ese emperador del universo
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