lunes, 10 de marzo de 2008

Gargolas

                                                                                                                                                       

                                                                     

Las Gargolas
 
 
¿ALMAS CONDENADAS POR SUS PECADOS, SÍMBOLO DEMONÍACO O GUARDIANES DE LA IGLESIA PARA ALEJAR AL DIABLO?

 

 

Se asoman desafiantes en las cornisas de las grandes catedrales g처ticas. Monstruos infernales, im찼genes grotescas, muecas burlonas o animales dantescos. Cualquier representaci처n es buena si consigue su objetivo: custodiar el recinto sagrado de los embates del Maligno. Son las defensoras p챕treas, depositarias del encargo divino... Son las g찼rgolas.

 



Origen legendario.

 Refiere la tradición oral francesa la existencia de un dragón llamado La Gargouille, descrito como un ser con cuello largo y reptilíneo, hocico delgado con potentes mandíbulas, cejas fuertes y alas membranosas, que vivía en una cueva próxima al río Sena.

La Gargouille se caracterizaba por sus malos modales: tragaba barcos, destru챠a todo aquello que se interpon챠a en la trayectoria de su fiero aliento, y escup챠a demasiada agua, tanta que ocasionaba todo tipo de inundaciones. Los habitantes del cercano Rouen intentaban aplacar sus accesos de mal humor con una ofrenda humana anual consistente en un criminal que pagaba as챠 sus culpas, si bien el drag처n prefer챠a doncellas.
 
En el año 600 el sacerdote cristiano Romanus llegó a Rouen dispuesto a pactar con el dragón si los ciudadanos de esta localidad aceptaban ser bautizados y construían una iglesia dedicada al culto católico. Equipado con el convicto anual y los atributos necesarios para un exorcismo –campana, libro, vela y cruz–, Romanus dominó al dragón con la sola señal de la cruz, transformándolo en una bestia dócil que consintió ser trasladada a la ciudad, atado con una simple cuerda.

La Gargouille fue quemado en la hoguera, excepci처n hecha de su boca y cuello que, acostumbrados al t처rrido aliento de la fiera, se resist챠an a arder, en vista de lo cual, se decidi처 montarlos sobre el ayuntamiento, como recordatorio de los malos momentos que hab챠a hecho pasar a los habitantes del lugar.

 


Para desalojar el agua.

 Esta curiosa leyenda, más encantadora que real, viene a explicar el origen de la palabra gárgola como sinónimo de escupir agua con facilidad, intención primigenia de las esculturas ubicadas en las cornisas de iglesias y catedrales medievales.

El concepto de una proyecci처n decorativa a trav챕s de la cual el agua se expulsase del edificio era conocido desde la antig체edad, siendo utilizado por egipcios, griegos, etruscos y romanos.

Mientras que los griegos ten챠an especial querencia por las cabezas de le처n, fueron los romanos los que utilizaron estos canalones decorativos con abundancia, tal y como lo demuestran los ejemplares de la ciudad de Pompeya, conservados intactos hasta la actualidad merced a la capa de lava que los cubri처 durante la erupci처n del Vesubio, en el primer siglo de Nuestra Era.

Aunque cumplen funciones decorativas y simb처licas, su principal tarea es desviar el agua de la lluvia para evitar la erosi처n en los edificios.
Durante la Edad Media, las g찼rgolas se utilizaron como desag체es y sumideros a trav챕s de los cuales se expulsaba el agua de la lluvia, evitando que cayera por las paredes y erosionase la piedra.

Es esta la utilidad a la que se refieren todos los idiomas europeos, cuando idearon palabras para designar estos ap챕ndices arquitect처nicos: el italiano gronda sporgente, frase muy precisa, arquitect처nicamente hablando, que significa "canal처n saliente"; el alem찼n wasserspeider, que describe lo que una g찼rgola puede hacer, esto es, escupir agua; el espa챰ol g찼rgola y el franc챕s gargouille, que derivan del lat챠n gargula, garganta; o el ingl챕s gargoyle, derivado de los dos anteriores.

Las primeras g찼rgolas aparecen a comienzos del siglo XII. Es en la 챕poca del g처tico, concretamente durante el siglo XIII, cuando se transforman en el sistema predilecto de drenaje, si bien no todas ellas ten챠an esta utilidad.

Parece que los primeros ejemplos g처ticos de g찼rgolas son las que se pueden observar en la Catedral de Lyon, seguidas de las que pueblan Notre-Dame de Par챠s.


Arte terror챠fico.

 Es raro encontrar una gárgola sola. Generalmente suelen estar agrupadas en hileras, sobre los altos de iglesias y catedrales, a modo de una sociedad de gente de piedra.

Las g찼rgolas del primer g처tico apenas si estaban elaboradas, pero seg첬n fueron proliferando, el dise챰o se fue haciendo cada vez m찼s elaborado, transform찼ndose en aut챕nticas obras de arte. El rasgo distintivo de sus expresiones es que nunca eran bellas sino intencionadamente horribles, grotescas o ir처nicas.

En general, el g처tico se caracteriza por ser m찼s realista que el rom찼nico, con la excepci처n de las g찼rgolas, que parecen perpetuar la fascinaci처n, t챠picamente rom찼nica, por las criaturas grotescas y monstruosas.

Desde finales del siglo XIII las g찼rgolas se hicieron m찼s complicadas, abandon찼ndose la representaci처n de animales, que fueron reemplazados por figuras humanas. Aumentaron su tama챰o y se transformaron en figuras m찼s exageradas y caricaturizadas.

Las connotaciones demon챠acas se abandonaron en el siglo XV, cuando se extremaron las poses y expresiones faciales, perdiendo sus significados religiosos y haci챕ndose m찼s c처micas.

Las g찼rgolas eran algo m찼s que una decoraci처n funcional, si bien su significado profundo permanece a첬n sin determinar. Entre las numerosas que pueblan los edificios medievales no se han podido encontrar dos iguales, demostraci처n de la extraordinaria imaginaci처n de sus constructores.

La documentaci처n contempor찼nea a su elaboraci처n ofrece muy poca ayuda en la resoluci처n del enigma sobre su significado derivado, en gran medida, de la costumbre medieval por crear ambig체edad, lo que provoca y permite m첬ltiples sentidos.

La gran variedad, tanto en formas como en significados, va en contra del uso t챠picamente medieval, esto es, educativo; si se quer챠a ense챰ar es evidente que deb챠a entenderse el mensaje transmitido a trav챕s de las g찼rgolas. Es por ello que encontramos g찼rgolas no s처lo en iglesias y catedrales, sino tambi챕n en edificios seculares y casas privadas.


Simbolog챠a.

Son muchas las explicaciones que se han intentado buscar, a lo largo de los siglos, para explicar el significado oculto de las g찼rgolas. Se han visto como s챠mbolos de lo impredecible de la vida, pues nunca representan especies animales conocidas.

En otros casos, se ha dicho que son las almas condenadas por sus pecados, a las que se impide la entrada en la casa de Dios. Esta podr챠a ser una interpretaci처n apropiada, especialmente, para las g찼rgolas m찼s visibles y terror챠ficas, que pueden servir como ejemplo moralista de lo que puede ocurrirle a los pecadores.

De todas las explicaciones posibles, la m찼s aceptada es aquella que nos habla de ellas como guardianes de la Iglesia, signos m찼gicos que mantienen alejado al diablo. Esta interpretaci처n puede explicar el porqu챕 de tan diab처licos y espantosos aspectos y su ubicaci처n fuera del recinto sagrado.

Esta línea argumental es la seguida por Richard de Fournival, Obispo de Amiens en el siglo XIII, y autor de Roman d’Ablandane, donde cuenta cómo el maestro cantero Flocars hizo dos gárgolas de cobre, que situó en la puerta de entrada a la ciudad de Amiens, con la intención de que evaluaran las pretensiones de todo aquel que quisiera entrar en ella.

Si el individuo era mal챕volo, las g찼rgolas escup챠an un veneno sobre 챕l que lo mataba; por el contrario, si era una buena persona, los guardianes se encargaban de escupir oro y plata.


Representaci처n del Demonio.

 Entre las posibles interpretaciones que se han atribuido a las gárgolas destacan aquellas que las asimilan a representaciones del demonio, tan presente en el imaginario colectivo medieval, que recuerda al cristiano la necesidad de seguir los preceptos religiosos si quiere escapar del infierno.

As챠, muchas de las llamadas g찼rgolas grotescas parecen representar a dragones, diablos y demonios, s챠mbolos del mal para el cristiano de la Edad Media.

El drag처n fue el animal fant찼stico m찼s reproducido por el arte medieval. La palabra drag처n deriva del s찼nscrito dric, que significa "mirar", en referencia a la capacidad de este animal para destruir con sus ojos.

Mientras que otros, como el le처n, pod챠an alternar su car찼cter mal챕fico y ben챕fico, seg첬n la representaci처n que se considerase, el drag처n siempre ha significado, dentro del arte occidental, maldad y destrucci처n. De esta forma, muchas veces se ha representado al diablo como un drag처n.

Aunque el arte medieval no predetermin처 una representaci처n fija del drag처n, s챠 puede observarse en todos ellos la existencia de alas semejantes a las de un murci챕lago, animal asociado a la oscuridad y el caos. Alas que, probablemente, indican el origen ang챕lico del demonio.

Como es de sobra conocido, antes que Lucifer se revelase y fuera expulsado del para챠so, era el m찼s bello de todos los 찼ngeles. Pero cuando cay처, toda su belleza se transform처 en fealdad, cambiando su nombre por el de Sat찼n, que significa "adversario u oponente".

Si uno es el diablo, Sat찼n, muchos son los demonios, esp챠ritus mal챕ficos servidores del 찼ngel ca챠do. Su representaci처n en la iconograf챠a medieval recoge todo lo que de repugnante y desagradable ten챠a la naturaleza: si Dios era el Creador de todas las cosas bellas, su oponente, Sat찼n, s처lo pod챠a representar lo feo, s처rdido y despreciable.

Ciertas g찼rgolas muestran estas caracter챠sticas, s처lo atribuibles al demonio y sus servidores. Si bien la apariencia externa es humana, hay numerosos signos demon챠acos: los cuernos, las orejas animales puntiagudas, los colmillos, las barbas, las alas membranosas, la cola, los pies en forma de patas hendidas y desgarradoras, los cuerpos desprovistos de vello y el semblante amenazador...

Una g찼rgola con alguna de estas caracter챠sticas, sino todas, era inmediatamente asociada al mal, por parte de sus espectadores medievales.

La fisionom챠a polim처rfica de estas g찼rgolas diab처licas era la expresi처n perfecta de la habilidad del demonio para transformarse, para presentarse ante el cristiano desprevenido bajo diversos disfraces.


 

 
 
Selene Vitae
  

                                                                                         

3 comentarios:

  1.  Gargolas, guerreros de piedra. Interesante post, sobre estos seres inanimados, que pueden causar impacto a las personas que lo vean. Interesante la historia del dragon que fue llevado a la hoguera. Pero, solo existen en francia. habra otro lugar en el mundo, ¿donde tambien existan gargolas en una iglesia?.    

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  2. ya extra챰aba estos posteos...  muy interesate nuit, mas que nada el echo de que se utilisara a las gargolas (que son como demonios) para defender la iglesia.   parese una contradiccion no?

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  3. Se챰orita Selene vitae, agradezco por reconocer las gargolas de piedra que he admirado en iglesias goticas en mis viajes por europa.   Gargola sangrienta

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