4 de Abril, La noche de un pasajero amor
La noche era gélida, con una menguante luna, nos encontrábamos sentados a la orilla de la playa, cruzando palabras, compartiendo ideas, una que otras veces emanaban lagrimas de sus ojos tristes, por lo cruel de sus historias pasadas, con el andar de las horas nuestra tertulia se hacia mas significativa y el frió se hacia mas intenso, opte por buscar madera para encender una hoguera que nos ofrendarÃa un poco de calor, al encontrar lo deseado (Madera) lo prepare para encender el fuego, introduje mi mano en mi bolsillo y no encontré mi encendedor, al ver que no lo conseguÃa:
Me dijo: Toma enciende la hoguera con el mi처, dejando lucir una leve y tierna sonrisa en sus labios rosados.
Despu챕s de todo me sent챕 junto a ella, tuve la suerte de haber tra챠do conmigo mis poemas, tenia deseo de le챕rselos, esa era la noche de nuestro primer encuentro, estaba plagado de alegr챠a, un tumulto de emociones se hac챠an acreedoras de mi, por fin le hab챠a dado un rostro a sus letras, era la primera vez que la tenia frente a mi.
Pasaban las horas y ella me decía que aun tenia frió, yo sin más preámbulos quite mi abrigo para colocárselo. Las horas seguían pasando, y en un momento no exacto, espontáneamente, le improvise unas líneas, inspiradas en su esencia, a las cuales les di por titulo “Una luna sin ti”, recuerdo claramente que sonrió y sus mejillas se ruborizaban. Luego de ello nos envolvió un silencio lleno de paz, en ese callado momento contemplábamos la luna, su luz como dejaba verse el reflejo en el mar, el sonido de las olas llegaba a mis oídos y sentí una tranquilidad que nunca tuve, la que nunca desee.
Después de un momento me dijo – Abrázame, aun tengo frió, estos abrigos no me son suficiente, abrázame por favor.
No negare que me sentí nervioso, fue algo maravilloso, pero que nunca espere… al abrazarla me tomo de la mano y nuestros rostros hicieron contacto, le confesé que temía de nunca poderla conocer, también le había confesado que mi corazón había pertenecido a alguien que con el tiempo y mis aptitudes se volvió ajena a mi, me comprendió y me dijo:
No negare que me sentí nervioso, fue algo maravilloso, pero que nunca espere… al abrazarla me tomo de la mano y nuestros rostros hicieron contacto, le confesé que temía de nunca poderla conocer, también le había confesado que mi corazón había pertenecido a alguien que con el tiempo y mis aptitudes se volvió ajena a mi, me comprendió y me dijo:
No te preocupes a mi me pasa lo mismo.
En ese instante me sentí en absoluta confianza, era como si la hubiese conocido de toda la vida, yo sorprendido mientras ella me sonreía. Las horas seguían y nosotros hablando, ya eran las 2:30 AM, ya era 4 de abril. En fracciones de minutos me miro mientras yo observaba el brillo del mar, voltee la mirada para verla fijamente a los ojos, me perdí en ellos, arriesgado y sin pensarlo tres veces la bese, yo estaba asustado, mis labios temblaban y mi corazón retumbaba, entre besos y besos me fui calmando, me mordió el labio inferior como muestra de que le había gustado… calculaba que habian pasado 7 minutos me despoje de sus labios y le dije:
Me arriesgue pensando que me responder챠as con una bofetada.
Me dijo – No se porque ni como correspondí a tu beso, solo se que me gusto.
Yo no lo podÃa creer, decidà besarla otra vez, entre besos y leves roces sentÃamos que no era suficiente, alejo sus labios de los mÃos por un momento, pero sin dejarme de mirar, para quitarse los abrigos que llevaba puestos. Antes de besarla nuevamente, quise delinear la simetrÃa de sus labios y asà lo hice, nuestra respiración ya ritmaba con más Ãmpetu, entre cada beso y caricias una duda detuvo mi mano en el botón de su blusa, no estaba segura, pero pensó poco y me dijo:
S찼ciame de ti, d챕jame acunarme en ti, dame tus besos, dame tus caricias.
Ella dejo escurrir sus manos por debajo de mi camisa, mientras mi mano volv챠a a su blusa desabotonando cada bot처n, los lib챕rrimos halitos del viento se agolpaban en nosotros, nuestras pieles con el caminar de los minutos se quedaban al descubierto. Nos quedamos en completa desnudez y lentamente nos dejamos caer en la arena, nuestros cuerpos yac챠an en la orilla de la playa, entregados mutuamente, haci챕ndonos el amor, mientras el agua mojaba los dedos de nuestros pies. Mis manos esparc챠an caricias en su piel, pod챠a sentir su calor, como me mojaba con su sudor, ya eran cerca de las 4:00 AM, yo me encontraba casi exhausto pero con ganas de seguir, ella entre susurros y gemidos me dec챠a:
No pares amor, no pares sigue por favor.
Yo me aferraba a su cuerpo y me perd챠a en lo rec처ndito de su piel, mientras ella se contorsionaba de placer, dando vueltas en la arena queda encima de mi, su largo y rubio cabello se le derramaba en mi rostro, entregados aun pasajero amor, sus labios entre abiertos con un leve zumbido al respirar, la luna, las estrellas eran fieles testigos de nuestro acto, en sus u챰as quedaron rastros de mi piel, era una batalla entre dos cuerpos y el amor de dos seres que se amaban al momento, hundidos en nuestro ef챠mero deseo.
Sus pechos cerca de mi rostro y mi boca queriendo hacer fiesta… entre orgasmos y espasmos me decía que me amaba y yo a ella.
Sus pechos cerca de mi rostro y mi boca queriendo hacer fiesta… entre orgasmos y espasmos me decía que me amaba y yo a ella.
Cercano ya se encontraba el amanecer, fue esa noche de placer cuando descubr챠 el atajo al secreto que nunca dir찼, supe de aquel sendero que llega a sus labios por cualquier lugar, fuimos amantes perdidos de una noche, fuimos estampas en medio de un amor pasajero, fue la noche donde en mi piel quedo sudor del compartir.
Azrael
Orlando Perez
demasiado intenso pero presioso ,como si hubiese estado ahi (suena a fisgoneo) que esa noche no se olvide jamas y que su alma quede marcada por esa noche de amor.
ResponderEliminarJejejeejej raton te descubri!, Estabas escuchando arjona cuando escribias esto!. Ta bien bueno
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