| Arrodillado encima de estas lozas negras y frias, observando el nombre escrito en la lapida, mis lagrimas se derraman incoteniblemente por el dolor que me causa el ser que yace en el. Vivio persiguiendo un sueño cada dia, ilusionado por un mundo solo para el, pero solo encontro lágrimas cada dia, y sufrir un dolor causado por la cruel realidad. Cada dia, cada hora, su sueño fue cayendo a pedazos, solo la angustia, gota a gota, lleno su corazon, la soledad, su unica compañera compartia su dolor, y sus lagrimas no podian limpiar su pena. Una noche, bajo la luna llena, grito su dolor, la luna se entristecio mucho, y detras de unas nubes se oculto, las nubes lloraron de pena, iniciando una tormenta, que alivio parte del dolor que se iniciaba en su agonia. Su cuerpo fue debilitandose bajo la fuerte lluvia, el dolor que sentia, poco a poco, fue desapareciendo, una nube negra fue oscureciendo su vista un fuerte sopor daba inicio al termino de su dolor. Nadie lloro su muerte, nadie se conmovio por su partida, una mano generosa, oculto su cuerpo de la cruel realidad, Todas las noches, solo alguien viene a su tumba a llorar, ese alguien, soy yo, el espiritu de ese ser. El Principe de la Soledad |
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