Campo de tulipanes rojizos
Miradas ausentes
Lamentos indignos
Labios ardientes
Cuello torcido
Que decora la clásica noche
Destierra esencias
Eleva utopías
El sueño eterno
Nubla visiones
Y calienta mi corazón reseco
Melancolía de versos
Amantes separados
Camaradas humillados
Mi arma, mi destino
Mi alimento, tu muerte
Nada queda, solo el silencio,
Nada queda solo el susurro del viento,
Nada queda, solo tu espacio vació,
Nada queda, me desvanezco en el aire,
Y tu cuerpo sobre el mío es solo un recuerdo,
Pues yaces frío, con una mirada fantasmal y acusadora,
Soy siempre la traidora, una maldita depredadora,
No soy la dulce, no soy la dócil, una amante de la sangre,
Una desgracia, una torcida, que lames sus propias heridas,
Y tus labios que aun están tibios, mi premio es también mi castigo,
Mi debilidad, mi manjar prohibido
No soy nada sin tu cuerpo, y no eres nada sin mis palabras,
Enfermedad y cura, eternamente aislados
Somos presas de nuestros arranques, y carceleros de nuestros deseos más oscuros
Pero ten presente siempre, somos eternos suplicantes,
Y seré tu diosa, pues de rodillas te tengo,
Pero a la vez tu esclava pues hasta la muerte me sabrá dulce si atada a ti estoy.
Desde principio a fin atrapante y cuando lo rematas con estas frases :
ResponderEliminarPero ten presente siempre, somos eternos suplicantes,
Y seré tu diosa, pues de rodillas te tengo,
Pero a la vez tu esclava pues hasta la muerte me sabrá dulce si atada a ti estoy.
Magistral en su expresión
Un saludo y mi admiración a tus letras
Nuit
uhmmmmmmmmmmmmmmmmm
ResponderEliminarhay despedidas que se extienden eternamente
un poema muy bello
exquicites de principio a fin a como recuerdo los ayeres y los ahoras jejeje, me traen tantos recuerdos tus palabras que me enclaustro en un abismo personal.
ResponderEliminarmi admiracion condeza
zandor x