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Tengo en mis ojos taraceas de noche Y en mi rostro del trajinar las consecuencias Mi cabello está hecho de sutil lobreguez Soy hijo de las tinieblas insondable Y acecho desde mis dominios Protegido y oculto en las sombras Paladeo de sus reclamos Ceno de sus carnes y su sangre No tienen noción de mi presencia A menos que yo los deje conocerme Pues yo controlo El mundo inferior que ustedes ignoran
Allá abajo Donde a ningún débil rayo de sol Le permito que se asome Me pertenecen, el inframundo Los territorios con viento de deseos Los cementerios y sepulcros abandonados Ellos, todos conforman mi basto reino pues allí Todo lo disfruto, lo poseo ya que nada me es ajeno Pero la realidad y sus dislates son las toxinas La ponzoña que lenta y segura los demuele Entonces me aclaman desesperados entrando de lleno a mi abismo
Sombra |
lunes, 20 de septiembre de 2010
Leña de abismo
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¡Ave Señor del inframundo!
ResponderEliminar¡Ave Señor de los muertos!
¡Ave Señor de las tumbas y sus cruces!
uhmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
ResponderEliminarhasta donde se, los que se mueven entre sombras, temen enfrentar los problemas de frente
un escrito muy triste
Interesante escrito , un reino a medida
ResponderEliminarSe fueron desquiciando los momentos, se va tornando despacio en un cautivo disconforme estólido y obsesionado a su mazmorra donde se es dueño y señor del abismo
Ave Sombra
Inquietante , frío maquiavélico
ResponderEliminara veces siento que sabes mucho y otras
que no quieres saber nada
pero ufa que tiene leña tiene .
Ave sombra
El infierno es el reino del hombre que no se acepta a si mismo, que no supera los escollos aunque tú realmente del reino eres el dios
ResponderEliminarDemonio , también hay para ti
ResponderEliminarjojojo